Hay un contrato que te está comiendo el margen. Lo descubrirás en la renovación.
El resultado global cuadra, pero dentro hay contratos que financian a otros. Cada mes alguien pierde horas montando el informe de un cliente con partes y fotografías sueltas. Y la intervención extra que el técnico resolvió sobre la marcha no se factura porque nunca llegó a la oficina. Maptainer imputa el coste real a cada orden, recoge la evidencia mientras se trabaja y separa a cada cliente como lo que es: un contrato distinto.
Es para ti si
- Eres una mantenedora o empresa de servicios técnicos de entre 10 y 150 personas Con varios contratos abiertos a la vez y equipos repartidos por el territorio.
- Tus clientes te piden cuentas Informes de lo ejecutado, cumplimiento de plazos, fotografías del antes y el después. Y cada vez con menos paciencia.
- Quieres negociar la renovación con datos El margen de cada contrato calculado sobre lo que ha costado cada orden, no sobre un reparto de estructura.
No es para ti si
- Buscas un programa de facturación Maptainer calcula el coste real de cada orden y lo agrega por cliente, pero no emite facturas ni presupuestos. Eso sigue en tu sistema de gestión.
- Tus contratos son de mantenimiento dentro de un edificio El modelo de datos es de territorio y de red, no de plantas y salas de un inmueble.
- Quieres que cada técnico siga apuntando el parte al volver La evidencia se recoge en campo, durante la ejecución. Si la operativa no cambia, el sistema no sirve de nada.
Llegas a la renovación sabiendo lo que te ha costado cada cliente.
Cada orden acumula materiales al coste real del movimiento de almacén, horas al coste de la persona que las hizo y kilómetros valorados con el precio del combustible de ese día, tomado de la API oficial del Ministerio para la Transición Ecológica.
Agregado por cliente, el margen deja de ser una estimación del cierre y pasa a ser un dato con el que se negocia. El contrato que subvenciona a los demás aparece mientras todavía puedes hacer algo.

Se acabó montar el informe del cliente a fin de mes.
Cuando la evidencia se reconstruye después, se reconstruye mal y tarde. Aquí se genera durante la ejecución, sin pedirle nada extra al técnico.
- Llegada registrada sola La orden pasa a «en curso» al detectar la llegada al punto, con posición y hora registradas sin intervención.
- Fotografía anterior y posterior Georreferenciada y datada, dentro del propio formulario de campo.
- Conformidad firmada en campo Firma manuscrita sobre el dispositivo, con GPS, fecha y datos del terminal.
- Lo que se ejecuta, se factura Aunque el técnico trabaje sin conexión, las fotografías y la firma entran en el sistema al volver. Nada se queda en una libreta esperando a que alguien lo pase.
- Informes por cliente Filtrados por su ámbito, con exportación. El informe que antes se montaba a mano sale de un filtro.
El SLA se calcula sobre lo que pasó, no sobre lo que alguien declaró al cerrar.
Defines el SLA por cliente, con sus criticidades y sus plazos de respuesta y de resolución. El cumplimiento se calcula sobre el histórico de estados de cada incidencia. Cuando el cliente discute un plazo, tienes el registro, no una versión.
No es un campo «cliente» en la orden. Es la estructura del sistema.
La diferencia entre etiquetar y modelar se nota el día que un cliente pide un informe de su patrimonio, o el día que hay que dar acceso a alguien de su equipo sin que vea lo del vecino.
Cada cliente tiene su ámbito geográfico, sus activos, su SLA con sus criticidades y plazos, su portal y su logotipo. Los filtros, los informes y los permisos respetan esa frontera de forma nativa.
- Zonas de cliente El ámbito territorial de cada contrato, dibujado sobre el mapa.
- Delegaciones Tu organización territorial, con sus almacenes y su calendario de festivos propio.
- Sectores y zonificaciones La división operativa por la que repartes el trabajo, independiente de la del cliente.
Tu cliente deja de llamarte para preguntar cómo va lo suyo.
Entra en su portal, con su logotipo, y ve sus activos sobre el mapa, el estado de sus órdenes y su SLA. Si tiene una incidencia, la abre él mismo señalando el punto y adjuntando fotografías.
Dejas de ser el proveedor que manda PDFs. Y el portal deja de ser un coste de la plataforma para ser parte de lo que vendes en la renovación.
El coste oculto de un GMAO no es la licencia. Es el proyecto.
Configurar desde cero la tipología de activos, la simbología, los tipos de mantenimiento, las tareas y los formularios es un proyecto de meses que nadie presupuestó. Ahí fallan la mayoría de las implantaciones, no en el software.
Los verticales preconfigurados traen todo eso hecho. Al dar de alta la organización se clonan a tu espacio y pasan a ser tuyos, editables. Empiezas con un sistema que ya sabe qué es una luminaria o una bomba, no con una base de datos vacía.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos clientes puedo tener en el sistema?
¿Puedo facturar desde Maptainer?
¿Cuánto tarda una implantación?
Última actualización:
Una demostración preparada para una cartera como la tuya.
Dinos cuántos técnicos tienes en campo, cuántos clientes atiendes y qué tipo de activos mantienes. Con eso preparamos la sesión sobre un entorno de demostración parecido a tu cartera.